VATICANO

Sábado, 15 Abril 2017 03:30

Francisco en el viacrucis: ‘Avergonzados pero con la esperanza de que el bien vencerá’

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

El papa Francisco presidió el viernes santo el Vía Crucis, en el impresionante marco del Coliseo romano, en el que derramaron su sangre muchos mártires cristianos durante los primeros siglos. El Santo Padre asistió a la ceremonia abriéndola con una primera lectura y la concluyó con otra reflexión.

En ella habló de la vergüenza ante migrantes muertos en los naufragios, por los discriminados por su religión o su raza, muertos en las guerras. Vergüenza por las veces que hemos huido, por nuestras manos perezosas en el dar y ávidas en el recibir. Por nuestros pies veloces en el camino del mal y paralizados en el del bien. Por las veces que los consagrados hirieron el cuerpo de la Iglesia, por haber olvidado el primer momento de la vocación.

Pero también confiados –dijo– en la bondad de su misericordia, de las promesas del Señor, que transforman nuestros corazones endurecidos en capaces de amar. Que transforman la noche en la aurora de la resurrección.

“Oh Cristo, te pedimos que nos enseñes –concluyó el sucesor de Pedro– a no avergonzarnos nunca de tu cruz, a no instrumentalizarla, sino de honorarla y adorarla porque con esta tú nos has manifestado la monstruosidad de nuestros pecados, la grandeza de tu amor, la injusticia de nuestros juicios y la potencia de tu misericordia”.

El texto del Vía Crucis fue escrito por la biblista francesa, Anne Marie Pelletier que puso en evidencia la presencia femenina, el drama de las guerras, de los migrantes, de las familias laceradas y los niños abusados.

Entre otros momentos que la autora consideró más significativos figura en el camino de Jesús hacia el Calvario; la negación de Pedro, el sufrimiento de Jesús en el cual se reconocen los hombres, mujeres e incluso niños que sufrieron violencia; el silencio del sábado. Recuerda también a los monjes trapenses de Tibhirine, en Argelia, asesinados en 1998. “Lo sabían bien los monjes asesinados en Tibhirine, los cuales, a la oración «desármalos» añadían la petición «desármanos». La autora así señala como necesario que “Jesús trajera la ternura infinita de Dios hasta el corazón del pecado del mundo”. “Era necesario que la dulzura de Dios visitase nuestro infierno, era la única manera de librarnos del mal”.

La Cruz de Cristo fue llevada por el cardenal vicario Agostino Vallini, una familia romana, representantes de la Unitalsi y religiosos y laicos de diversos países, entre los cuales Egipto, Portugal,  Colombia, Argentina y China. (Zenit)

Modificado por última vez en Miércoles, 19 Abril 2017 00:55

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.

DC.Televisión