VATICANO

Jueves, 30 Noviembre 2017 12:10

Papa Francisco: El futuro de Myanmar debe ser la paz

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Poco después de las 17.00, hora local de Myanmar, el Papa Francisco se dirigió – en el International Convention Center de Nay Pyi Taw – a las autoridades del Gobierno, a la sociedad civil y al Cuerpo Diplomático. Ante todo, el Pontífice expresó su viva gratitud por la amable invitación para visitar el país y agradeció a la Señora Consejera de Estado sus cordiales palabras.

También dio las gracias de corazón a todos los que han trabajado incansablemente para hacer posible esta visita y les dijo que ha viajado para rezar con la pequeña pero ferviente comunidad católica de esta nación, para confirmarla en la fe y alentarla a seguir contribuyendo al bien del país. Razón por la cual – dijo el Papa textualmente – “estoy muy contento de que mi visita se realice tras el establecimiento de relaciones diplomáticas formales entre Myanmar y la Santa Sede. Quiero ver esta decisión como una señal del compromiso de la nación para continuar buscando el diálogo y la cooperación constructiva dentro de la comunidad internacional, así como también para seguir esforzándose en renovar el tejido de la sociedad civil”.

La curación de estas heridas ha de ser una prioridad política y espiritual fundamental

Además, el Papa les dijo que con su visita deseaba llegar “a toda la población de Myanmar y ofrecer una palabra de aliento a todos los que están trabajando para construir un orden social justo, reconciliado e inclusivo”. Sí, porque como afirmó el Santo Padre “Myanmar ha sido bendecido con el don de una belleza extraordinaria y de numerosos recursos naturales, pero su mayor tesoro es sin duda su gente, que ha sufrido y sigue sufriendo a causa de los conflictos civiles y de las hostilidades que durante demasiado tiempo han creado profundas divisiones”.

Esta nación ‘está trabajando por restaurar la paz’

Naturalmente el Obispo de Roma manifestó que en la actualidad esta nación “está trabajando por restaurar la paz”, y dijo que “la curación de estas heridas ha de ser una prioridad política y espiritual fundamental”.

A lo que el Papa Bergoglio añadió: “En efecto, el difícil proceso de construir la paz y la reconciliación nacional sólo puede avanzar a través del compromiso con la justicia y el respeto de los derechos humanos. La sabiduría de los antiguos ha definido la justicia como la voluntad de reconocer a cada uno lo que le es debido, mientras que los antiguos profetas la consideraban como la base de una paz verdadera y duradera”.

De ahí que Francisco haya dicho que, en este sentido, la presencia del Cuerpo Diplomático testimonia no sólo el lugar que ocupa Myanmar entre las naciones, sino también el compromiso del país por mantener y aplicar estos principios fundamentales.

Las diferencias religiosas no deben ser una fuente de división y desconfianza

Asimismo Francisco destacó que en la gran tarea de reconciliación e integración nacional, “las comunidades religiosas de Myanmar tienen un papel privilegiado que desempeñar”. Y añadió que “las diferencias religiosas no deben ser una fuente de división y desconfianza, sino más bien un impulso para la unidad, el perdón, la tolerancia y una sabia construcción de la nación”. “Las religiones – prosiguió diciendo el Papa – pueden jugar un papel importante en la cicatrización de heridas emocionales, espirituales y psicológicas de todos los que han sufrido en estos años de conflicto”. A la vez que también pueden contribuir “a erradicar las causas del conflicto, a construir puentes de diálogo, a buscar la justicia y ser una voz profética en favor de los que sufren”.

Las religiones pueden jugar un papel importante en la cicatrización de heridas emocionales, espirituales y psicológicas

De ahí que haya destacado como “un gran signo de esperanza” el hecho de que los líderes de las diversas tradiciones religiosas en Myanmar, “con espíritu de armonía y de respeto mutuo, se esfuercen en trabajar juntos en favor de la paz, para ayudar a los pobres y educar en los auténticos valores humanos y religiosos”.

Del futuro de esta nación el Papa recordó que aún está en manos de los jóvenes. Y los definió “un regalo que hay que apreciar y alentar, una inversión que producirá un fruto abundante si se les ofrecen oportunidades reales de empleo y una educación de calidad”. Exigencia que – como dijo Francisco – es urgente, puesto que el futuro de Myanmar, en un mundo interconectado y en rápida evolución, dependerá de la formación de sus jóvenes, no sólo en el campo de la técnica, sino sobre todo en los valores éticos de la honestidad, la integridad y la solidaridad humana, que aseguran la consolidación de la democracia y el aumento de la unidad y la paz en todos los niveles de la sociedad.

Por último, dirigiéndose a la Señora Consejera de Estado y a los queridos amigos presentes en este encuentro el Papa Bergoglio les dijo que en estos días, le gustaría “alentar” a sus hermanos y hermanas católicos “a perseverar en su fe y a seguir anunciando su mensaje de reconciliación y fraternidad a través de obras de caridad y humanitarias, que beneficien a toda la sociedad en su conjunto”. Por eso manifestó su esperanza de que en la cooperación respetuosa con los seguidores de otras religiones y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, contribuyan a abrir “una nueva era de concordia y progreso para los pueblos de esta querida nación”. (RV)

 

 

Modificado por última vez en Jueves, 30 Noviembre 2017 12:10

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