VATICANO

Sábado, 12 Agosto 2017 09:47

¿Cuantas veces te ha movido más la emoción que la convicción en tu práctica religiosa? Destacado

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Círculo de Reflexión Bíblica: 19o. Domingo Ordinario, Ciclo A.

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor tu Espíritu y se renovará la faz de la tierra.

Primera Lectura 1 Reyes 19 (9), (11-13)

En aquellos días, al llegar Elías al monte de Dios; al Horeb, se refugió en una gruta. El Señor le dijo: Sal y aguarda al Señor en el monte, que el Señor va a pasar…

Comentarios 

El profeta Elías reconoce la presencia de Dios a través del más débil y tenue de los signos. Huyendo de la crueldad de la reina Jezabel y tras haber recibido como alimento un pan providencial y milagroso (Leer versículos 3 al 8 del mismo capítulo 19) camina durante cuarenta días hasta llegar al monte Horeb (Sinaí) y allí se refugia en una cueva para pasar la noche. Luego se produce una teofanía (manifestación de Dios) de una manera muy diferente a la esperada: No es a través de los signos tradicionales y majestuosos, sino en el susurro de una brisa ligera donde Elías descubre a Dios, que no es una fuerza impetuosa que se impone al hombre, sino una voz que es necesario distinguir y acoger en silencio.

Reflexión 

¿Cuantas veces te has podido dar cuenta de que Dios piensa distinto a ti?

Segunda Lectura Romanos 9 (1-5)    Para este tema no se proponen preguntas sino la siguiente reflexión:

Hermanos:

Como cristiano que soy, voy a ser sincero; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza y sangre, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo.

Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según lo humano, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

Comentarios 

Los capítulos 9 al 11 de la carta a los romanos tratan el tema del pueblo de Israel y su respuesta a la venida del Mesías. Durante los 8 capítulos anteriores, Pablo se ha concentrado en las bendiciones que Cristo, el Mesías ha traído para la humanidad. Cristo es la plenitud de las promesas hechas al Pueblo Elegido, y, sin embargo, los herederos de la promesa no han reconocido a Jesucristo. No olvidando que un número importante de judíos ha abrazado el cristianismo, entre ellos Pablo y los otros apóstoles, Pablo ofrece a cambio lo más grande que una persona pueda ofrendar, algo mas importante que la propia vida: La salvación, a cambio de un cambio de actitud de sus hermanos israelitas. Y no lo hace motivado por los lazos de sangre, sino por la convicción religiosa del papel tan especial que ha jugado Israel en la historia de la salvación.

Pablo le da a su hermana de sangre y religión el honorable nombre de israelitas. Dios había cambiado el nombre de Jacob al de Israel Gen 32 (28-29) y sus descendientes heredaron este nombre. El título de “judío” es el usado por las naciones, y no siempre con respeto. Por eso, antes que descendientes de Judá se consideran bendecidos por ser descendientes de Jacob, o sea, Israel.

Evangelio Mateo 14 (22-33)

 Jesús les dijo en seguida:

¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!

Pedro le contestó:

Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.

Él le dijo: Ven.

Comentarios 

Después de haber alimentado a la multitud, Jesús manda a sus apóstoles que vayan en la barca a la otra orilla del lago, despide a la gente y se retira a orar a solas. Llegada la madrugada, cuando los discípulos están en dificultades en medio del lago, Jesús se les aparece y la reacción es de miedo y perplejidad ante esta manifestación de Jesús.

 Las palabras con las que Jesús les brinda la calma contienen una revelación teológica: “Yo soy”. Después un diálogo con Pedro (que sólo encontramos en Mateo) sirve para destacar que sin la ayuda de Cristo y sin una confianza ciega en él, los hombres son incapaces de permanecer firmes. Finalmente se produce una declaración de todos aceptando el mesianismo de Jesús. Los dos milagros (caminar sobre las aguas y calmar la tormenta) ha producido el efecto deseado: La fe es ahora mayor.

Reflexión 

Pedro estuvo dispuesto a arriesgar su vida en un impulso por mostrar a Jesucristo su confianza, pero cuando le flaqueó la fe, toda su confianza se esfumó. ¿Cuantas veces te ha movido más la emoción que la convicción en tu práctica religiosa?

¿Cómo podemos ir reemplazando los sentimientos superficiales por una convicción sólida, profunda, en asuntos de la fe?

Te damos gracias por los dones que has derramado sobre nosotros. Te damos gracias por el amor manifestado en el compañerismo y entendimiento, de respeto mutuo e ideas compartidas. Por tu santo poder que nos ayudará en las preocupaciones que compartimos. Por estos y todos los dones, te damos gracias.

Diácono José Moronta   

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Modificado por última vez en Lunes, 14 Agosto 2017 21:30

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