Martes, 28 Noviembre 2017 19:48

Myanmar, en sus nuevos comienzos

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Yangon.- Hablemos de la antigua Birmania, mucho más a propósito de la cuarta vez que el Santo Padre Francisco visita el continente amarillo, Asia, en esta ocasión Myanmar y Bangladesh, donde el 1,27 % y 0,23 % es el número de católicos en la tasa demográfica de ambas naciones.

Cuando recién caminas las calles de Yangon, se puede respirar el profundo arraigo de espiritualidad en la vestimenta de su gente, especialmente los varones llevan una tela ceñida a base de algodón y seda que recubre sus piernas a modo de falda, llamada “Longyi” (birmano) o “sarong”, es usada en regiones donde el calor y la humedad hace que el uso de pantalones ajustados no sea agradable, por ejemplo en India, Pakistán, Sri Lanka, Brunéi, Indonesia, Malasia, Singapur, el cuerno de África y naturalmente Myanmar.

Igualmente se puede encontrar personas vestidas con traje anaranjado, que es la ropa de los budistas, confeccionada a base de retales que se descartan de talleres textiles para protegerse de los elementos (tierra, agua y aire). Igualmente se observa a pocas religiosas católicas que transitan las calles dela antigua capital de la ex Birmania.

Es característico de estas zonas los fuertes olores de los condimentos, del sudor de los myanmareños, la sensación de superpoblación, que hace entrever el desempleo.

Al conversar con los jóvenes, ellos comentan que la vida en Myanmar exige el trabajo día a día. Y cuando se les conversa sobre alguna posibilidad de estudiar, su cara es de profundo asombro. Es importante analizar esta situación cuando se puede apreciar el numeroso volumen de jóvenes en esta ciudad, vale preguntarse: ¿cuáles pueden ser los valores que pueden mover e inspirar a un joven? La cultura budista tiene nobles premisas, que pueden ser apreciadas desde la fe cristiana:

> La vida incluye sufrimiento, insatisfacción o descontento.

> El origen del sufrimiento es el anhelo, deseo literalmente sed.

> El sufrimiento puede extinguirse cuando se extingue su causa.

> El noble camino es evitar los extremos de una excesiva búsqueda de satisfacción y/o de un excesivo sufrimiento innecesario.

Se puede inferir que al Santo Padre le llama la atención de esta religión: la invitación a una madurez de la mente y del corazón, propiciando no ocasionar daño, manejar todo con moderación, no reprimir pero tampoco aferrarse a nada. Lo cual parece cónsono con la “misericordia”, que los budistas comparten con los católicos: ser compasivos. Pero, realmente, ¿puede ser una característica puente de entendimiento entre un budista y un cristiano? En lo que se puede ver, sí. Pero en la trascendencia, en lo esencial, los budistas son una religión no-teista y ellos no creen en una vida luego de esta sino que no vamos al cielo o infierno, y los Cristianos profesamos la fe y esperanza en Dios, vivo y verdadero, de quien venimos y a quien volvemos, y no podemos vivir la fe aislados sino en una comunidad que se llama Iglesia.

Algunos preceptos que pueden ilustrarnos culturalmente de la ética budista son:

> Respetar la vida

> Evitar tomar lo que no es dado

> Mantener una conducta sexual correcta: que no sea dañina con otros o con uno mismo.

> Hablar de manera correcta/ no mentir.

> Evitar tomar intoxicantes que afecten negativamente la mente.

 

Y, ¿cómo hacen para vivir la fe cristiana?

En Myanmar hay libertad de culto que se puede apreciar en la multiculturalidad de sus calles, pero en cuanto a la Iglesia Católica, cuenta con una jurisdicción de 16 diócesis con casi 700 mil fieles.

Ahora, el asunto no sólo es tal vez que no sea posible vivir la fe sino sobrevivir, pues para acceder a un cargo público o mejores roles laborales, si eres budista tienes más oportunidades.

En Myanmar las comunidades religiosas y misioneras católicas buscan consolar a una población carente de educación, trabajo, salud; tras años de estancamiento a un país que renace de sus cenizas desde la disolución de la junta militar en 2011, que gobernó el país durante casi cinco décadas. Myanmar vuelve a verse capaz de recuperar el prestigio que gozaba en los años ’40 del siglo XXI: una nación rica con abundantes recursos naturales que se situó como el máximo exportador de arroz en el mundo.

Ahora Myanmar tiene todo por hacer, tiene un plus que es la cercanía de China, de la cual le vienen grandes inversores con prometedores proyectos aunque el apoyo político y económico de Pekín al antiguo régimen militar ha dejado resentimiento entre los ciudadanos. Y si bien se puede apreciar una creciente presencia de franquicias, parece que no acaba de beneficiar a la misma población, mientras paradójicamente los números del FMI apuntan a un progresivo crecimiento económico del 7%. Interesante ver que los myanmareńos teniendo la cercana China, su Meca es viajar a Corea del Sur.

 

¿Cómo ha sido el acercamiento del Vaticano a Myanmar?

Esta es la primera vez que el Sucesor de Pedro visita Myanmar, también llamada “Burma”.

San Juan Pablo II en sus infatigables esfuerzos por llevar adelante la fe cristiana, en su viaje a la vecina Bangladesh, el 19 de noviembre de 1986, se encontró y dirigió a una pequeña delegación Católica de Myanmar, en aquel momento bajo un régimen militar brutal desde 1962 a 2011.

En el inédito paso del obispo de Roma, Francisco, por Myanmar, se reunirá con el “Nerón” del país, el jefe del ejército, Min Aug Hlaing, al que las organizaciones de defensa de los derechos humanos acusan de ser el principal responsable de la represión. Esta entrevista no estaba prevista desde que se planeó la Visita Apostólica. Y mientras Francisco visita Myanmar y Bangladesh, se puede palpar que poco a poco se acerca a dos Estados comunistas: Vietnam y China.

La cuestión diplomáticamente más delicada de esta Visita Apostólica será el tratamiento que de Francisco en sus discursos, si decide pronunciar o no, la palabra “rohingya”, la minoría musulmana que ha estado huyendo a Bangladesh luego de una fuerte oleada de represión, donde 620 mil personas han buscado refugio. Se considera el mayor número de apátridas en el mundo. Pues aunque vivían en Myanmar no contaban con la respectiva ciudadanía.

Hace casi 2000 años cuando dice hombres buscaban llevar el Evangelio, se encontraron presos, perseguidos, oprimidos por un sistema político, no extrañamente Myanmar se encuentra hoy devastada por un sistema que si bien ya cesó, aún se combate sus nefastas consecuencias y que chapotea para hacer sucumbir los esfuerzos del más preclaro símbolo activo de la lucha pacífica por la democracia en el mundo: la honorable Aung San Suu Kyi, premio Nobel de La Paz 1991, Premio Internacional Simón Bolívar otorgado por el Gobierno de Venezuela, a quien podríamos considerar una apóstol de La Paz, que rehusó al exilio que se le ofrecía y optó por sacrificar su libertad y su familia antes de que dejar de abdicar la resistencia no violenta de sus paisanos y de exigir la transigencia democrática de sus captores.

Sin duda, uno de los objetivos de esta visita apostólica será la promoción del encomiable legado de Aung San Suu Kyi que puede motivar nuevos próceres de La Paz ante los regímenes insurgentes en el planeta:

“Donde no hay justicia no puede haber paz segura”

“La única prisión verdadera es el miedo, y la única libertad verdadera es la libertad del miedo”.

 

José Ignacio Ramón

María Madre de la Iglesia

 

 

Modificado por última vez en Martes, 28 Noviembre 2017 19:48

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