Viernes, 17 Noviembre 2017 15:15

Círculo de Reflexión Bíblica: XXXII Domingo Ordinario - Ciclo A Destacado

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Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor tu Espíritu y se renovará la faz de la tierra.

 

Primera Lectura  Sabiduría 6 (12-16)

Radiante e inmarcesible es la sabiduría fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan…

 

Comentario y Reflexión

La Sabiduría es imaginada como una mujer a la que se ha de buscar y amar. En otros libros de la Biblia también encontramos personificaciones de la Sabiduría, como por ej.: Proverbios 1 (20-23); 8 (1-36); 9(1-6). En realidad se trata de lo que en muchas otras facetas hacemos con Dios, que para entenderlo mejor lo representamos como otra persona, y hasta nos lo imaginamos como un anciano de barbas y sentado en un trono. Entonces, esta imagen atribuida a la Sabiduría es una manera gráfica de representar una parte de Dios, pues la Sabiduría en este contexto se puede entender como una manifestación de Dios.

El autor de este libro insiste en la facilidad con la que el justo puede hallar la Sabiduría, siempre y cuando la busque con interés. Se trata de una nueva expresión de la idea típica de la Biblia Hebrea según la cual Dios está cerca de los que lo invocan, de modo que todo aquel que lo invoca con sinceridad lo encuentra (Isaías 55(6)

Cambiar la palabra “Sabiduría” por “Dios” en el primer párrafo. Leer y comentar.

El texto dice: “... es prudencia consumada...”. Una de las virtudes cardinales es precisamente la prudencia. ¿Es la misma prudencia del mundo que nos enseña a quedarnos callados a veces?

 

Segunda Lectura  1 Tesalonicenses 4 (13-18)

Hermanos: No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él…

 

Comentario y Reflexión

El mensaje del juicio final y la segunda venida de Cristo (Parusía) había calado tan profundamente en la comunidad de los cristianos de Tesalónica, que los tesalonicenses comenzaron a preocuparse al ver que algunos morían antes de ver realizado este retorno tan esperado. El apóstol Pablo quiere que se recupere la serenidad, partiendo de la fe en Jesús muerto y resucitado, vista como fundamento de la esperanza cristiana en la resurrección de los muertos.

Pablo asegura que en su debido momento los que ya han muerto resucitarán, y encabezarán el desfile que llegará al cielo, la estancia definitiva con el Señor.

 Pablo recuerda que el destino de la historia está en manos de Dios y no depende de la iniciativa humana. Pablo, como estudioso de las Escrituras conocía de dos pasajes cuyas imágenes son las que emplea para sugerir que algo parecido a Enoc (Génesis 5:24) y a Elías (2 Reyes 2:1-18) le ocurriría a los que aún estuviesen vivos el día de la Parusía. La lectura transmite el mensaje de que la perspectiva de la comunión definitiva de los creyentes con el Señor ha de invitar a consolarse mutuamente y a vivir con alegría y esperanza.

Si supieras que el fin del mundo es la semana próxima, ¿Qué cambios harías en tu vida?

 Si supieras que el fin del mundo no es la semana próxima, ¿Qué te impediría hacer esos cambios?

 

Evangelio   Mateo 25(1-13)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!2 Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: 2Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las sensatas contestaron: 2Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis. “Mientras iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, Señor, ábrenos”. Pero él respondió: “os lo aseguro: no os conozco”. Por lo tanto, “velad, porque no sabéis el día ni la hora”.

 

Comentario y Reflexión

El evangelio de Mateo está compuesto de cinco grandes bloques, cada uno con un tema distinto. El último de estos bloques lo encontramos en los capítulos 24 y 25. Es en esta sección donde podemos leer el llamado “discurso escatológico”, que algunos ven también como un prólogo a la narración de la Pasión. El pasaje que hoy estudiamos se encuentra solamente en el evangelio de Mateo.

En los tiempos de Jesús, se realizaba un desposorio, y la novia, aunque ya estaba atada a su esposo, seguía viviendo con sus padres. Pero el día de la boda, el novio iba a buscar a la novia y se la llevaba a vivir a su casa. La novia iba acompañada en una especie de procesión por las doncellas que eran escogidas entre las amistades y familiares. Para el lector de Mateo del siglo I estas costumbres eran conocidas y por ello no hacen falta explicaciones. Por eso también es que vemos el énfasis puesto sobre el retraso del esposo y en la actitud de las jóvenes que forman parte del cortejo. Por ningún lado aparece la novia en esta parábola.

La enseñanza que quiere transmitir Jesús es acerca de la previsión que debemos tener “porque no sabemos ni el día ni la hora” en la que se cerrarán las puertas del banquete celestial. Es decir, que debemos velar. La preocupación del creyente no debería ser la de la curiosidad por el día del fin del mundo, sino la de vivir con atención y responsabilidad el tiempo presente.

 

Escatología:

La escatología es la rama de la teología que se ocupa de las creencias o doctrinas acerca del fin último del hombre, de la humanidad o del universo. (Cielo, Infierno, Purgatorio, Juicio Final, Vida Eterna)

Trata de recordar alguna vez que perdiste una invitación de Dios. ¿Por qué la perdiste? ¿Cómo lo ves ahora después del tiempo?

¿En qué consiste el “estar preparados”? ¿Acaso es estar en gracia de Dios, habiéndonos confesado? ¿Podría ser cubrir los pecados de omisión? ¿Podría ser hacer las paces con quienes no nos tratamos? ¿Qué otra idea se te ocurre?

 

Oracion final

Te damos gracias por los dones que has derramado sobre nosotros. Te damos gracias por el amor manifestado en el compañerismo y entendimiento, de respeto mutuo e ideas compartidas. Por tu santo poder que nos ayudará en las preocupaciones que compartimos. Por estos y todos los dones, te damos gracias.

 

Diácono José Moronta   

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Modificado por última vez en Viernes, 17 Noviembre 2017 15:15

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