Sábado, 12 Agosto 2017 09:33

90 kilómetros de devoción en peregrinación hacia el Rostro Sereno

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

Una de las peregrinaciones más hermosas y conmovedoras que ofrece la tradición religiosa venezolana, es la del Santo Cristo de La Grita en el estado Táchira. En la víspera de cada seis de agosto, los 90 kilómetros de la carretera transandina que une a San Cristóbal con La Grita se atiborran de personas en procesión caminando con mucho fervor para llegar al municipio Jáuregui.

Con el transcurrir de los años se ha venido cambiando la manera de peregrinar, pues en épocas anteriores llegaban autobuses repletos de feligreses y familias en automóviles de su propiedad. Este tipo de peregrinar se hacía en largas y cortas distancias.

Los peregrinos ofrecen el sacrificio de caminar por diferentes rutas y trochas, sin importar el tiempo y recorrido donde se encuentren. En la vía, existen las “rutas del peregrino”, destinadas para acortar el camino que conlleva hacia la Atenas del Táchira, donde al llegar a la venerada imagen, se postran a sus pies y en muchas ocasiones concluyen el recorrido de rodillas, desde la entrada del recinto donde se encuentra hasta los pies del Señor Milagroso.

Aunado a esto, se suma aquellas personas que deciden viajar a la zona de montaña en bicicleta, donde el clima y la vegetación es variable en las diferentes ciudades, pueblos y aldeas por donde transitan. 

Hoy por hoy, es importante resaltar que el grupo de fieles devotos aumenta año tras año en cada región de Venezuela y en nuestras fronteras, como es el caso de los feligreses del vecino país, Colombia, quienes por años consecutivos dicen presentes ante el Rostro Sereno.

Hervido para los peregrinos

Oscar Duque, un joven de 28 años de edad, lleva más de cinco años realizando esta actividad física que de acuerdo al ritmo y condiciones climáticas puede oscilar entre 11 y 15 horas; su familia ha sido muy devota del patrono del Táchira, y asegura que mantendrá esta práctica por mucho tiempo.

Relató que la primera vez que viajó lo hizo solo, sin conocer la rutas, por lo cual fue difícil arribar a la ciudad. “En aquel entonces me llevé un bolso grande comida, y nada de ropa que me abrigara, a mitad de camino sentía mucho frio, y los alimentos me pesaban mucho”.

“En el segundo año, llevé la ropa adecuada para que abrigarme, y poca alimentación, sin embargo, como fui el último día, no había sitios donde poder comer, y es a partir de allí, donde inicio una preparación para realizar el peregrinaje, en la que incluye preparar una maleta con lo necesario para emprender este gran viaje” dijo.

Señala que el caminar no lo ve como un deporte, sino “como una experiencia de fe, pues en el trayecto llegas a un punto donde sientes que no pueden más, donde el cansancio el frio te impiden seguir, no obstante, siempre aparece una persona que te da ánimos, que te aplaude, que te dice que falta poco para llegar, y esto lo considero como una señal de Dios para poder culminar el peregrinaje” indicó.

Destacó que pese a los altos índices de inseguridad que vive la región, no siente temor de viajar, pues “al caminar se siente una energía muy positiva, que permite que uno avance, siento que estamos protegidos y es lo que ha permitido que lleguemos a nuestro destino” expresó Duque.

También, manifestó que una tradición que se mantiene en su familia es la de preparar varias ollas de hervidos para los peregrinos, pues la vivienda de sus seres queridos queda en la calle dos, muy cerca de la iglesia.

“Recuerdo que desde niño salía a la calle a decirle a las personas que entraran a la casa comer de manera gratuita, algunos no creían que fuera cierto, otros sí lo hacían y comían con mucho gusto, esta tradición se ha mantenido durante varias décadas en mi familia gracias a mi abuela, quien lo hizo por muchos años, luego de fallecer, mis tíos continuaron con esta tradición” dijo.

Caminar para agradecer

Por su parte, Gean Carlos Méndez, de 30 años, y quien reside en el sector La Ermita, ha realizado seis caminatas hacia La Grita, en un periodo de tiempo de 15 horas.

“Decidí participar del peregrinaje, pues cuando estaba de promoción de la universidad, iba tener mi cervezada, sin embargo, un tío, a quien le habían diagnosticado cáncer en el estómago no podría acompañarme, y ofrecí caminar hasta La Grita a cambio de mejorar su estado salud, y así fue” agregó.

Por ser deportista, Gean Carlos se prepara meses atrás para el peregrinaje. “Subo la montaña, participo en maratones, carreras, entre otros, sin embargo, esta práctica de La Grita no la veo como un deporte si no una manera de agradecer y pedir por la salud de mi familia”. 

Por motivos de seguridad, el viaje es emprendido un día antes del Santo Cristo en horas de la mañana, ya para la noche, afirma que su recorrido puede estar en las inmediaciones del Páramo El Zumbador.

Señala que en su equipaje poco lleva comida, pues agradece la hospitalidad de las personas, que, en el trayecto, le han ofrecido frutas, agua panela, sopa y hasta medicamentos para aliviar los dolores por la fuerte travesía.

“Recuerdo que una vez iba con un compañero y más allá del Cobre, unos aledaños nos ofrecieron un hervido en una taza muy grande, y sin costo alguno, pensábamos que debíamos cancelar, pero no fue así” puntualizó.

Manifiesta que, para este año tiene previsto viajar con alimentos, pues motivado a la escases de productos de la cesta básica, desconoce si las personas brinden este tipo de atención a quienes caminan hacia la zona norte del estado.

“Sabemos que hay personas de buen corazón que quieren ayudar, pero también somos conscientes que la situación del país, limita hacerlo”.

Expuso que el trayecto de llegar a Cordero, municipio Andrés Bello, es tedioso “pues el tráfico de los carros, el sol, el bululú de las personas hacen que la caminata sea pesada, pero cuando llegas a Mesa de Aura, y comienzas a ver el campo te sientes mucho más tranquilo y cómodo” acotó Méndez.

Al llegar al Parque Angostura, el caminar se hace interminable, “pues casi no hay casas, caminas y siempre ve las montañas, como si no tuviera fin”.

La satisfacción de llegar al templo

Roxana Ramírez, de 29 años, lleva más de tres años caminando hacia el municipio Jáuregui, en su maleta de viaje incluye galletas, panela, agua, entre otros utensilios que son de suma importancia en tal importante viaje.

Explicó que decidió realizar esta práctica para pedir al Santo Cristo culminar su tesis y obtener su título como Comunicadora Social.

“La universidad atravesaba un momento muy difícil, soy muy católica y por ello me encomendé al Santo Cristo para que me ayudara y todo fluyera en las cosas que iba hacer, y efectivamente así fue, pues él me lo concedió y pude culminar mi tesis y graduarme” añadió.

Dijo que lo más gratificante de esta experiencia es llegar y verlo, tocarlo y agradecer por haber culminado con bien esta valiosa carrera hacia la montaña alta.

Es importante resaltar que no solo el seis de agosto en la ciudad del Espíritu Santo, es sede visitada por los fieles devotos ya que, durante todo el año, el Cristo recibe visitas de personas que vienen a pagar promesas, por milagros obtenidos por el Santo Cristo, nombrado Patrono del Táchira.

 

Maryerlin Villanueva | Diario Católico

 

 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 16 Agosto 2017 12:50

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.