Domingo, 11 Febrero 2018 13:11

Pacientes renales en Táchira: “Pedimos que no nos dejen morir” Destacado

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La supervivenciade los pacientes con enfermedades renales se convirtió en un verdadero reto en Venezuela, pues por primera vez luego de tres años de crisis, la pasada semana se paralizaron las unidades de hemodiálisis en forma masiva de todo el país.

A nivel nacional existen un total 129 centros de atención para las personas que padecen dicha deficiencia en los riñones, de los cuales, 32 dejaron de prestar el servicio, específicamente en los estados de Guárico, Lara, Portuguesa, Barinas, Zulia, Táchira, Mérida, Aragua, Anzoátegui, Apure, Aragua, Miranda y Distrito Capital, debido a la falta de insumos que es distribuida por parte del Ministerio del Poder Popular para la Salud.

Ante el agotamiento de las reservas, el 22 de enero, los directores de dichos centros advirtieron que en tan solo cuestión de días no tendrían material para poder dializar a los más de 15 mil pacientes renales de todo el Estado, sin embargo, no fue sino hasta hace menos de seis días, cuando el gobierno aprobó la suma de 12,3 millones de euros para comprar los insumos, entre ellos, hemoderivados, filtros, y reactivos para los bancos de sangre.

La región no escapa de esta realidad, pues más de 630 pacientes se encuentran a la espera de la dotación para continuar con su tratamiento que para muchos significa asistir a las unidades tres veces por semana.

 

Depender de una maquina

Rina Orozco, cuenta con 41 años de edad y recibe diálisis desde hace cuatro años. Su vida cambió cuando fue diagnosticada como paciente renal, tratamiento que cumple en las instalaciones del Centro Clínico, los días lunes, miércoles y viernes.

Acompañada por su esposo, José Contreras, Orozco arriba a dicho centro de salud a las seis y media de la mañana para tomar el primer turno que culmina aproximadamente a las 10 am, luego inicia el segundo turno que termina a las dos de la tarde para finalmente cumplirse el tercero, en un horario de dos a seis pm.

“Yo estaba bastante enferma cuando me notificaron sobre la dialización, y desde allí para acá uno no tiene vida, porque depende de una máquina, es por ello, que le pedimos al gobierno que no nos dejen morir” dijo.

Precisó que no de realizarse el tratamiento, comienza a sentir ahogo, dolor de cabeza, picazón, e hinchazón debido a la retención de líquido, para mejorar su calidad de vida, debe someterse a una dieta especial, lo que se dificulta tras la escasez de alimentos que se ha agudizado en los últimos tres años en todo el país.

A lo largo de cuatro años, son muchas las personas que ha visto morir por complicaciones de este padecimiento, que ahora se suma la crisis que presenta las unidades, no obstante, guarda la esperanza que esta situación mejore.

“El año pasado se presentaron algunas fallas, y recuerdo que, en tan solo un mes, murieron casi 30 pacientes” indicó.

“Nosotros exigimos la apertura del canal humanitario, pues muchos países han manifestado su intención de ayudarnos, y por ello, el gobierno debe permitir el ingreso de estos medicamentos que van a beneficiar a muchas personas que nos encontramos desesperados por no encontrar tratamiento” apuntó.

Actualmente, el estado Táchira, cuenta con seis unidades de hemodiálisis, ubicadas en el Hospital Central de San Cristóbal, parque Maltín Polar, Centro Clínico, Instituto de los Seguros Sociales Dr, Patrocinio Peñuela Ruíz, Diasanca, Bisanca.

 

“Mi esposa es un milagro de Dios”

Por su parte, José Contreras, esposo de Rina Orozco, señaló que es una situación difícil la que padecen los pacientes renales, pues muchos son de bajo recursos y quienes cada día buscan mejorar su calidad de vida, en un país donde el desabastecimiento de insumos supera el 80 por ciento, según autoridades del Colegio de Farmaceutas de Venezuela.

“Mi esposa es un milagro de Dios, pues pese a su condición, ha salida adelante, pues en su enfermedad ha manejado un hemoglobina de 1,9 y los médicos afirman que son pocas las personas que se salvan de esto” expresó.

Recordó que para mantenerse estable, Orozco debe seguir un dieta, “lo cual es difícil de hacer, pues ella solo debe comer pollo, y hoy día su costo es elevado, también debe evitar alimentos como la carne, guayaba, patilla, melón, entre otras frutas”.

Contreras acompaña a Rina tres veces por semana a la unidad de hemodiálisis del Centro Clínico, cargando un bolso con variedad de medicamentos, espera cuatro horas hasta que culmine su tratamiento.

 

1 semana de tratamiento

El director de la Corporación de Salud del estado Táchira, Luis Ramírez, confirmó que a la entidad arribó una serie de material para las respectivas dializaciones, no obstante, los pacientes afirmaron que éste mismo es insuficiente e incompleto.

 “Llegaron solo 120 dializadores que ni siquiera durarán una semana. Los dializadores son filtros. El resto del material requerido, como vías y químicos, no llegó” agregó Orozco.

Pacientes renales alertaron que continuarán con sus acciones de calle así como su presencia ante diferentes organismos gubernamentales, a fin de exigir el derecho de salud, el cual a su juicio, están siendo mermado por la ineficacia del gabinete ministerial y demás autoridades del tren Ejecutivo nacional.

Maryerlin Villanueva

@mayevillanueva 

Modificado por última vez en Domingo, 11 Febrero 2018 13:11

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