Espiritualidad

Espiritualidad (34)

Domingo, 26 Marzo 2017 01:21

¡Jesús es la luz!

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“Por eso se dice: Despierta, tú que duermes; levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz”.

Iº lectura: 1Sam 16, 1b. 6-7. 10-13 a; Salmo: 22; IIº lectura: Ef 5, 8-14; Evangelio: Jn 9, 1-41

Hace unos años leía la siguiente frase: “en la cuarezma tanvién devemos convertirnos” y al final encontraba esta explicación: “espero sepas disculparme, pues aunque esté escrito mal, la conversión sí la debemos hacer bien”…Esto lo he transmitido a muchas personas y lo primero que viene a la mente es corregir y hacer notar que está mal escrito; pero leyendo todo, nos damos cuenta que debemos tener la suficiente paciencia para entender y comprender todas las cosas, sobre todo cuando hay equivocación o error, dejándonos guiar por la luz que nos dona el Señor.

Tal como estaba previsto, el cuarto viernes de marzo, a las 9.00, en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico del Vaticano, el Santo Padre Francisco asistió a la tercera Predicación de Cuaresma del Padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia. El tema general de las predicaciones de este año en preparación a la Pascua es: “Nadie puede decir: ‘¡Jesús es el Señor! Sino en el Espíritu Santo” (1Co 15, 3). El Paráclito nos introduce en la “verdad plena” sobre Jesucristo y sobre su misterio pascual.

En esta ocasión, el Predicador abordó el tema del Espíritu Santo, “que nos introduce – dijo – en el misterio de la muerte de Cristo”. Y lo hizo mediante cuatro puntos, a saber: “El Espíritu Santo en el misterio pascual de Cristo”; “Uno murió por todos”; “La muerte ha sido devorada por la victoria” y “Qué ha cambiado en la muerte”.

El Predicador de la Casa Pontificia recordó que en las dos meditaciones precedentes había tratado de mostrar cómo el Espíritu Santo nos introduce en la “verdad plena” sobre la persona de Cristo, haciéndolo conocer como “Señor” y como “Dios verdadero de Dios verdadero”, mientras en las restantes meditaciones su atención se dirige a la obra de Cristo, desde el ser al actuar; a fin de tratar de mostrar cómo el Espíritu Santo ilumina el misterio pascual, y en primer lugar, en su meditación del 24 de marzo, el misterio de su muerte y de la nuestra.

Aludiendo a una entrevista concedida al periódico de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, sobre el programa de estas predicaciones de Cuaresma, en que se le preguntó ¿cuánto espacio para la actualidad habría en sus meditaciones?, el Padre Cantalamessa recordó que en su respuesta explicó que, si se entiende “actualidad” en el sentido de referencias a situaciones o acontecimientos en curso, habría muy poco de actual en sus predicaciones. Sin embargo, explicó, “en mi opinión, ‘actual’ no es sólo ‘lo que está en curso’, y no es sinónimo de ‘reciente’”. Porque “las cosas más ‘actuales’ son las eternas, es decir, las que tocan a las personas en el núcleo más íntimo de su propia existencia, en cada época y en cada cultura. Es la misma distinción que hay entre ‘lo urgente’ y ‘lo importante’”. Porque siempre – dijo el Predicador – “estamos tentados de anteponer lo urgente a lo importante, y lo ‘reciente’ a lo eterno”. Mientras se trata de una “tendencia agudizada especialmente por el ritmo apremiante de las comunicaciones y la necesidad de novedad de los medios de comunicación”.

De modo que, ante la pregunta de ¿qué hay de más importante y actual para el creyente, e incluso para cada hombre y cada mujer, que saber si la vida tiene un sentido o no, si la muerte es el final de todo o, por el contrario, el inicio de la verdadera vida?, el Padre Cantalamessa afirmó que “el misterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo es la única respuesta a tales problemas”.

Y añadió que la diferencia que hay entre esta actualidad y la mediática de las noticias es la misma que hay entre quien pasa el tiempo mirando la estela dejado por la ola en la playa – ¡qué será borrada por la ola siguiente! – y quien levanta la mirada para contemplar el mar en su inmensidad. De manera que, con esta conciencia, propuso meditar sobre el misterio pascual de Cristo, comenzando por su muerte en la cruz.

Viernes, 24 Marzo 2017 20:45

Ahora somos luz del Señor

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Con mucha frecuencia nos encontramos en las páginas de la Biblia expresiones que nos hacen referencia a la transformación interior provocada por el designio salvífico de Dios. Algunas de esas expresiones, de carácter literario, encierran una dimensión profunda que muestra cómo el cambio realizado en las personas es determinante para su propia existencia: De un “antes” de separación de Dios hacia un “ahora” de comunión plena con el Señor. Es el caso que nos encontramos en la carta a los Efesios cuando el autor bíblico nos habla de la nueva forma de existencia de un bautizado. Es el bautismo el sacramento por el cual se realiza dicha transformación: “Antes (en otro tiempo) ustedes fueron tinieblas; pero ahora, son luz en el Señor”.

Lunes, 20 Marzo 2017 02:10

La misericordia renueva y redime

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Un encuentro que renueva y redime vive la samaritana, al ser saciada con el agua de la gracia que brota de la fuente misericordiosa de Jesucristo. Así quien descubre que el Hijo de Dios pide de beber pero, para dar de su gracia, podrá decir como aquella mujer: “Señor, dame esa agua: así no tendré más sed” (Juan 4, 15).

Cristo pide de beber para llamar la atención de quienes tienen sed de Dios, pero son atendidos por la injusticia y la indiferencia. El Hijo de Dios pide de beber para dar de beber, su agua calma la necesidad de su gracia, dice Jesús: “el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed” (Juan 4, 14).

Domingo, 19 Marzo 2017 10:29

“Soy Yo, el que habla contigo”

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“La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que Él mismo nos ha dado...”

Iº lectura: Ex 17, 3-7; Salmo: 94; IIº lectura: Rom 5, 1-2. 5-8; Evangelio: Jn 4, 5-42

El itinerario cuaresmal nos invita a discernir cada instante de nuestra vida como un encuentro particular y especial con Jesús, el cual nos motiva nuevamente a ir más allá de nuestro pensamiento y encontrar en Él la vía que nos anima a seguir adelante.

No conformándose con la semana de ejercicios espirituales que realizó la semana pasada, el Santo Padre Francisco asistió este viernes en el Vaticano, a la segunda predicación de cuaresma del Padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia. El tema general de las predicaciones de este año expuesto en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico, fue una preparación a la Pascua es: “Nadie puede decir: ‘¡Jesús es el Señor! Si no en el Espíritu Santo” (1Co 15, 3).

El Predicador indicó que el Espíritu Santo “nos introduce en el misterio de la divinidad de Cristo” y abordó cuatro puntos: “La fe de Nicea”; “Ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”; “¿Quién es el que vence al mundo?” y “¡Bienaventurados los ojos que ven lo que ustedes ven!”. (Zenit)

Sábado, 18 Marzo 2017 01:11

Jesús y la Samaritana

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El episodio de Jesús con la Samaritana en el pozo de Jacob es un relato lleno de muchos elementos. Los exégetas dedican bastante atención para descubrir las enseñanzas allí incluidas. La Liturgia nos lo presenta como un texto para la meditación en el III Domingo de Cuaresma. En la lectura atenta y meditativa de este episodio podemos encontrar muchas pistas para la vida cristiana cotidiana y, en especial, para la preparación a la Pascua. Quisiera proponer tres elementos, de entre otros muchos que nos brinda el evangelista.

Un primer elemento es el referente al encuentro-diálogo. Es muy común hallar en los relatos evangélicos cómo Jesús se va encontrando con numerosas personas y cómo establece tanto las condiciones como la realización de un diálogo. Pero, en todo caso nunca se encuentran separadas estas dos cosas: porque hay encuentro se puede dar el diálogo; y, al darse el diálogo, se fortalece el encuentro. El encuentro es un primer paso, con el cual no sólo se rompe el hielo, sino que se demuestra la humanidad del mismo Jesús. Ese encuentro fue anunciado por los profetas y desde el día de la encarnación se hizo presente en la humanidad. En el capítulo 4 de Juan, vemos cómo Jesús se encuentra con una mujer samaritana en un sitio especial: el pozo de Jacob.

Del camino del pecado se puede volver atrás, pero cuando se transforma en corrupción es muy difícil. Y nos puede suceder cuando nos cerramos ignorando a los sin techo, a los pobres o a quienes están en dificultad.

Lo indicó este jueves el papa Francisco en la misa en Santa Marta, inspirándose en el Evangelio del día, con la parábola de Lázaro y el rico que vestía púrpura y lino.

El rico “sabía quién era ese pobre: lo sabía. Porque cuando habla con el padre Abraham, dice: ‘Envíame a Lázaro’. Pero a él no le importaba de la miseria de Lázaro ya que él era feliz”. Es que el pecado a un cierto momento se transforma en corrupción, “y este no era un pecador sino un corrupto”.

Sábado, 11 Marzo 2017 21:09

“¡Qué bien se está aquí!”

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“La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra”.

Iª lectura: Gen 12, 1-4 a; Salmo: 32; IIª lectura: 2Tim 1, 8b-10; Evangelio: Mt 17, 1-9

El Segundo domingo de Cuaresma se llena de luz y se refleja en el corazón del hombre cuando resplandece la esperanza en aquellos que se sientes abatidos por el pecado y la falta de amor hacia el prójimo. Es necesario bendecir, donar los sentimientos buenos que el Señor gratuitamente nos da. Su palabra es sincera, leal, justa y recta, llamado al cual todos debemos dirigir nuestra mirada. La evangelización se refleja en las palabras de Pablo quien nos invita a tomar parte en el trabajo del evangelio, pues con la ayuda del Señor obtendremos la gracia de su salvación.

Sábado, 11 Marzo 2017 01:31

“Este es mi Hijo amado…”

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Cuando Yahvé llamó a Abrahán para enviarlo desde Ur de Caldea hacia la nueva tierra de Canaán, le hizo varias promesas: la de una tierra, la de ser padre de un pueblo numeroso y la de tener una especial bendición de parte del mismo Dios. Con ello, por otra parte, comenzaba a darle cumplimiento a la promesa que le ofreciera a los primeros padres de darle la salvación y alguien que la realizara. Con Abrahán, y sus tres promesas, se comienza a concretar la voluntad salvífica de Dios. A lo largo de la historia del pueblo de Israel, sobre todo con la Pascua, el cumplimiento de lo prometido iba adquiriendo fuerza. Los profetas iban preparando el camino y el pueblo, en medio de sus alegrías y vicisitudes también iban anhelando la llegada del Mesías Salvador.