Sábado, 15 Julio 2017 08:01

¿Acostumbras a referirte a la Palabra en tus conversaciones? Destacado

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Círculo de Reflexión Bíblica 15o. Domingo Ordinario. Ciclo A – 16 de julio, 2017

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor tu Espíritu y se renovará la faz de la tierra.

Oh, Dios que has instruído los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos a través del mismo Espíritu que gocemos siempre de su divino consuelo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

 

Primera Lectura  [ Isaías 55 (10-11) ]

Esto dice el Señor: «Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión».

 

Comentarios 

El libro del profeta Isaías está compuesto de tres partes. La primera, que corresponde a los años en que vivió el profeta, que cubre los primeros 39 capítulos. El contenido es de advertencia y un llamado a no seguir pecando y recordar que solamente Dios podía salvar al pueblo contra el enemigo. Finalmente, no le hicieron caso y el pueblo israelita fue arrancado de su tierra y llevado al exilio, en Babilonia.

Muchos años después de la muerte de Isaías se escriben los capítulos 40 al 55, los cuales contienen un mensaje de consuelo a los israelitas deportados en Babilonia.

Finalmente una tercera sección, escrita muchas décadas mas tarde, cuando ya los israelitas habían regresado a su tierra; esta tercera sección contiene muchos mensajes de orientación acerca de cómo vivir una vida agradable a los ojos de Dios.

El pasaje de hoy cierra el capítulo 55, el cual convendría leer completo, pues se trata de un recordatorio de la majestad de Dios, dentro de la cual se encuentra este bello poema que explica la función de la Palabra de Dios.

 

 

Reflexión

(1) Conocemos el ciclo del agua, que cae de las nubes para volver a subir. Esa misma imagen la usa el profeta para explicar la dinámica de la Palabra de Dios. ¿Qué quiso decir con eso de que la Palabra, (como el agua que regresa a las nubes) vuelve a Dios? ¿De qué manera ocurre?

(2) Dios siempre da. Y siempre da primero. ¿Para qué nos ha dado su Palabra?

(3) ¿Eres portador de la Palabra de Dios? ¿Acostumbras a referirte a la Palabra en tus conversaciones?

(4) Ahora analicemos todo este pasaje dentro de otra perspectiva: Leamos los primeros 18 versículos del evangelio según san Juan (Capítulo 1). Y después volver a leer esta lectura. Discutir.

 

Segunda Lectura  [ Romanos 8 (18-23) ]

Hermanos: Considero que los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria que un día se manifestará en nosotros; porque toda la creación espera, con seguridad e impaciencia, la revelación de esa gloria de los hijos de Dios.

La creación está ahora sometida al desorden, no por su querer, sino por la voluntad de aquel que la sometió. Pero dándole al mismo tiempo esta esperanza: que también ella misma va a ser liberada de la esclavitud de la corrupción, para compartir la gloriosa   libertad de los hijos de Dios.

Sabemos, en efecto, que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se realice a plenitud nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo

 

Comentarios

En este pasaje hay varias ideas: «La gloria que se manifestará en nosotros». Aunque tenemos la paz de Cristo, los sufrimientos y las tentaciones nos impiden gozar de la gloria y ser plenamente libres.

«La creación está ahora sometida al desorden». Al crear al hombre, Dios le mandó que sometiera la creación, y el hombre dominó al mundo, pero su pecado contaminó todo lo que hacía. Pablo asegura que esta contaminación o corrupción será eliminada el día de la gloria.

«La creación gime y sufre dolores de parto». El hombre ha alcanzado un avance impresionante de la ciencia y la técnica, pero sin embargo no ha logrado resolver las necesidades de miles de millones de seres que viven en condiciones indignas. El progreso no es armonioso, pues solo una minoría se ha beneficiado. Por eso no existe aún la paz que todos ansiamos. Es que el mundo terrenal no es la casa definitiva de los hijos de Dios.

 

Reflexión

(1) El sufrimiento es inevitable. No conocemos a nadie que se escape a esta realidad. El sufrimiento no es una cosa buena. Sin embargo, le podemos sacar provecho a algo que siempre tendremos con nosotros. ¿Cómo es que se puede sacar algo bueno de una cosa desagradable?

(2) ¿Podríamos sumar nuestros sufrimientos a los de Cristo para redimir al mundo?

(3) Jesucristo sufrió antes de recibir la gloria. De igual modo nosotros nos podemos unir a Cristo en nuestros sufrimientos para despueés compartir con Él su gloria. Discutir.

(4) El sufrimiento puede alejarnos de Dios o acercarnos a Él. ¿Donde está la diferencia?

 

Evangelio  [ Mateo 13 (1-23) ]

Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la  gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

«Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando salió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Después se le acercaron sus discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aún eso poco se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.

En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: “Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los  ojos, ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve”.

Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron.

Escuchen, pues, ustedes lo que significa la parábola del sembrador.

A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron alo largo del camino.

Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre espinos representa a aquél que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.

En cambio, lo sembrado en tierra buena representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta».

 

Comentarios  

Las primeras líneas de este pasaje dicen que apenas Jesús salió de su casa se reunió en torno a él una multitud. Como Jesús les estaba predicando acerca del Reino de Dios, el mensaje tenía mucha acogida. Era un tema candente, incluso con matices políticos, tal como lo es hoy en Latinoamérica el tema de la pobreza y de la revolución necesaria para que todo cambie y deje de ocurrir que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres . Pero cuando el mensaje de Jesucristo no es el que queremos escuchar, se cumple lo dicho por él mismo: «Cuando oyen no escuchan, no quieren convertirse ni que yo los sane».

De eso se trata la parábola del sembrador. La semilla es regada a los cuatro vientos. Hay lugares en los que germinará y lugares en donde no lo hará. Y por otra parte, el hecho de que germine, no significará que producirá frutos, o de que todos producirán frutos en la misma medida.

La parábola se puede aplicar a distintos tipos de personas, a diferentes actitudes frente a la predicación del Evangelio. Pero también podría significar distintas etapas en nuestra vida personal.

 

Reflexión

(1) Una semilla no germina si no es regada. La Palabra de Dios es como una semilla que necesita de la Gracia para poder germinar. ¿De qué manera estás aprovechando la gracia para que esta semilla produzca frutos en tí? ¿Estás bloqueando su fertilidad o estás colaborando?

(2) Jesús menciona el «terreno pedregoso» que dificulta la germinación del mensaje. ¿Puedes reconocer si en tu espíritu quedan áreas pedregosas?

(3) De igual modo, existen áreas «de zarzas espinosas» que ahogan lo que ha germinado. ¿Quedan áreas en tu espíritu que ahogan la buena voluntad de poner en práctica la Palabra?

(4) ¿Porqué en algunos casos se da el 100% en frutos y en otros un porcentaje menor?

(5) ¿Reconoces personas que dan demostración de tener «una tierra fértil» para el aprovechamiento de la Palabra? ¿Te gustaría ser como ellos, o prefieres no complicarte la vida?

 

Oración Final

Guía:  Señor del día y de la noche, del principio y del fin: Al concluir esta reunión una vez mas levantamos nuestros corazones a Tí, divino origen de toda vida.

Todos: Te damos gracias por los dones que has derramado sobre nosotros. Te damos gracias por el amor manifestado en el compañerismo y entendimiento, de respeto mutuo e ideas compartidas. Por tu santo poder que nos ayudará en las preocupaciones que compartimos. Por estos y todos los dones, te damos gracias.

Guía:  Señor escucha nuestras plegaria (los asistentes pueden proponer necesidades de oración)

Todos: En la misma forma en que nos has bendecido al reunirnos, te pedimos que bendigas nuestro regreso a casa. Que tu santa bendición nos acompañe  + en el nombre del Padre......

Guía:  Que el Rey de la eterna gloria nos lleve al banquete celestial. Amén.

 

Diácono José Moronta   

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Modificado por última vez en Domingo, 16 Julio 2017 02:12

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