Sábado, 24 Junio 2017 00:07

Hablemos sin miedo de Dios Destacado

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“No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma…no tengan miedo”

I° lectura: Jer 20, 10-13; Salmo: 68; II° lectura: Rom 5, 12-15; Evangelio: Mt 10, 26-33

 

En una sociedad en la que se nos presentan diversas opciones para vivir, en la que el relativismo absorbe la vida de muchos hombres y mujeres, en este tipo de sociedad se nos muestra una de las mejores opciones: no tener miedo. La palabra de Jesús en este domingo, es tajante y clara, hay que dejar el miedo y enfrentar la realidad. El discípulo, quien opta por vivir en Dios, debe reconocer que es necesario colocarse en sus manos, confiar en Él, alabándole siempre (I° lectura). La humildad, la sencillez, la disponibilidad y la entrega, hacen de nosotros discípulos atentos y solícitos a la bondad de Dios (Salmo). Todo esto nos mueve a darle gracias a Dios y a reconocer que la gracia que nos da Jesús, se nos da a todos por su infinita misericordia (II ° lectura).

 

¿Miedo? ¡No! Dios está con nosotros

La claridad y la verdad son elementos necesarios en la evangelización y el mensaje de salvación a todos. Se nos invita, por tanto, a ser testigos de la esperanza y de la valentía que todo cristiano debe demostrar. Lamentablemente falta liderazgo en algunos sectores y el hecho mismo de dejarnos convencer de ideologías que no tienen el deseo que el hombre surja sino se quede en la oscuridad, nos llevan de consecuencia a vivir en el miedo. Jesús nos invita a tener confianza en él y en nuestras capacidades, a no dejarnos vencer por las adversidades sino más bien a ser portavoces de la verdad y para ello no hay que tener miedo.

Son muchos los sitios donde se necesita llegar con la palabra de Dios, donde es necesario ir con la bandera de la verdad y sin temor. El cristiano debe tener presente lo siguiente: en primer lugar, que la evangelización es algo verdadero, real, cierto y se debe realizar con seguridad, convicción y donde sea necesario. En segundo lugar, que la presencia de Jesús en nosotros es la presencia reveladora de la esperanza, de quien dándonos su vida nos da la salvación y, en tercer lugar, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿cómo estamos respondiendo a todo esto? En la actualidad deben surgir más personas valientes y decididas a llevar el mensaje de Cristo a todos los lugares, a los cercanos y a los lejanos, a los ricos y a los pobres, a todos aquellos que, por miedo, prefieren quedarse al margen de cualquier compromiso.

Decir la verdad, actuar en ella y vivir por ella, es fundamental en el testimonio de vida cristiana. ¡Desechemos, de una vez por todas, el miedo y unámonos a Cristo! ¡Él es el camino, la verdad y la vida!

 

La virgen María, mujer y madre valiente

María, Nuestra Madre, nos da ejemplo de vida en Dios. Ella, mujer y madre valiente, nos da la fuerza para predicar y proclamar el gozo que Dios nos da. Seamos testigos del amor de Dios que, en Espíritu y verdad, nos lleva con valentía a ser mensajeros del evangelio de Jesús.

 

Señor Jesús, ayúdanos a ser valientes en la evangelización y

a desechar de nuestros corazones lo que nos pueda dañar…Así sea

 

José Lucio León Duque

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Modificado por última vez en Domingo, 25 Junio 2017 19:00

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