Domingo, 28 Mayo 2017 14:51

¿Qué hacen viendo hacia arriba? Destacado

Escrito por
Valora este artículo
(0 votos)

El acontecimiento de la Ascensión, cuando es analizado con detenimiento, nos presenta una serie de elementos para la reflexión, la oración y el compromiso evangelizador. Podemos destacar tres de ellos: uno primero, es el preludio: el encuentro continúo de Jesús con sus discípulos para instruirles y asegurarles la venida del Consolador. Un segundo elemento, es el mandato evangelizador, de salir a anunciar el evangelio y conseguir nuevos discípulos, con la nueva cualidad de ser testigos. Y el tercer elemento, es el asombro de la fe. Si bien ya estaban instruidos, no deja de llamarles la atención su ascensión a los cielos. Es un evento donde la fe juega un papel preponderante.

De hecho, dos hombres vestidos de blanco, les preguntan a los apóstoles ¿Qué hacen viendo hacia arriba? Ya sabemos muy bien que el verbo “ver” en el contexto bíblico significa “creer”. Así, podemos deducir que es una interrogante sobre la fe de quienes ya ahora tienen una misión y deben fijar su atención en la tarea encomendada por el Maestro.  Los mismos hombres les dirán que el Señor volverá “como lo han visto alejarse”. De nuevo una apelación a la fe. Ahora tiene otra dimensión: la de la esperanza en el retorno del Señor Jesús, el cual no se sabe cuándo ni cómo será. De eso les había hablado en varias ocasiones el Señor a los discípulos.

Pero ahora hay que volver a la cotidianidad: una nueva cotidianidad, la de la evangelización. En el mandato evangelizador hay también tres elementos importantes: el primero es el referido al mandato. Jesús les manda salir, no quedarse inmóviles como si ya todo estuviera acabado. Ahora ellos –y sus sucesores y herederos de fe- deben ir hasta “los confines de la tierra”. La salida es para anunciar el Evangelio. Ello conlleva el predicar la Palabra liberadora, hacer nuevos discípulos y acompañarlos en el camino de la novedad de vida.

Para ello, se requiere tener en cuenta un segundo elemento presente en ese mismo mandato. No lo van a hacer como simples funcionarios para cumplir una orden. Hay un cambio existencial en ellos. Ya habían sido marcados por el mismo Jesús después de su Resurrección. Ahora esperaban la consolidación de Pentecostés. Pero, en el cumplimiento de ese mandato, deben actuar como “testigos”. Ser testigo es mucho más que tener una buena conducta (que, por supuesto hay que manifestarla). Es actuar en el nombre del Señor. Es reflejar con sus actos y palabras su identidad y comunión con el Señor Resucitado. No van a transmitir una teoría o una filosofía, sino una “vida”, centrada y alimentada por la Persona de Jesús. Los evangelizadores son, entonces, “testigos del resucitado”.

Todo ello, por otra parte, tiene una garantía: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. Por ser testigos actúan en nombre del Señor. Este les acompaña y sostiene, les guía y les da la fuerza de su Espíritu. Es como la garantía de un éxito no mundano sino salvífico. San Pablo lo dice con otras palabras: quien así actúa lo hace con “espíritu de sabiduría y de revelación”. Para ello la mente de los testigos es iluminada a fin de comprender la esperanza a la que son llamados y puedan poner a fructificar la herencia recibida, que es la salvación. La expresión que garantiza a los discípulos que podrán realizar la tarea evangelizadora es “la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en Él, por la eficacia de su fuerza poderosa”

Para poder hacer realidad la misión recibida, se requiere la fe. Ya no sólo hay que ver hacia arriba, sino por todos lados, pues es allí donde se debe descubrir la presencia actuante del Resucitado. Desde la Ascensión y Pentecostés, la misión de la Iglesia, ejercida por todos sus miembros, discípulos misioneros de Jesús, apunta a que muchos puedan “verlo”; es decir creer en Él y así, actuar en su nombre. Hoy más que nunca es urgente el cumplimiento de la tarea de anunciar el Reino de Dios y su Evangelio… así muchos podrán “ver” al Dios revelado por Jesús y testimoniado por sus discípulos.

+Mario Moronta R., Obispo de San Cristóbal.

Modificado por última vez en Lunes, 29 Mayo 2017 20:04

Deja un comentario

Asegúrese de introducir toda la información requerida, indicada por un asterisco (*). No se permite código HTML.