Viernes, 05 Mayo 2017 23:40

Pastor y Puerta Destacado

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El capítulo 10 del evangelio de Juan nos presenta la alegoría del Buen Pastor. El texto está dividido en dos partes: una primera nos habla de Cristo como puerta del aprisco; la segunda parte insiste más en la idea del pastor bueno. Pero, en los dos momentos del texto evangélico se destaca la figura central de Cristo, preocupado por amor de sus ovejas.  Es curioso y llama la atención cómo en la primera parte (vv. 1-10), el evangelista hace la identificación entre el pastor y la puerta. ¿Qué relación existe entre ambas figuras aplicadas a Cristo?

Antes de responder esta interrogante conviene destacar la contraposición que se hace entre el pastor (bueno) y los que no lo son. El evangelista los denomina bandidos, extraños… en el fondo no tienen ninguna preocupación por el rebaño, porque no lo consideran propio. Jesús habla del pastor, quien sí entra por la puerta del redil. El que abre la puerta para la entrada de las ovejas es reconocido por conocer él, a la vez, a sus ovejas. Conocen su voz y eso les da seguridad.

En el mismo texto aparece la expresión clave que nos llama la atención: “Yo soy la puerta, quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará los pastos”. Esta expresión puede ser entendida con dos ideas. Una de ellas la expresará Jesús al iniciarse sus momentos finales, en la Última Cena: Cuando dice “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Es una imagen que está mostrando cuál es la senda que se ha de seguir: la propuesta por Jesús con su Verdad y con su Vida. Es decir, el camino es su propia Persona. Al identificarse con Él por el bautismo, el creyente es introducido en el camino de la novedad de vida, es decir, la salvación. Esto es, seguir a Jesús y dejarse configurar a Él por la acción del Espíritu. Las ovejas que de cierto conocen al Señor no van a tener ninguna dificultad de seguirlo, pues Él está demostrando cómo las ama al entregar su propia vida por ellas. Puerta del camino, símbolos que se identifican en la Persona de Cristo.

La segunda idea es tomada de algunos comentaristas bíblicos, desde la patrística hasta nuestros días. Y resulta bastante iluminadora y acorde con la anterior. Cuando el pastor llevaba a sus ovejas hacia pastos seguros, para resguardarlas durante la noche o en determinados momentos de las jornadas que se vivían fuera, en el campo, el pastor construía un corral muy rudimentario y provisional. Pero, a la puerta, que podía ser franqueada sin mayores dificultades el pastor le daba un resguardo muy peculiar: él mismo. Así, de noche, por ejemplo, se solía acostar allí donde funcionaba la débil entrada del corralito; y durante el resto de la jornada también estaba allí, mientras las ovejas estaban resguardadas.

Por eso, es fácil entender cómo el pastor bueno es también la puerta. Y en dos sentidos: uno el de la seguridad. Las ovejas podían sentirla porque el pastor no iba a permitir que entrara ningún enemigo; y desde allí mismo vigilaba y cuidaba de sus ovejas. Las ovejas no iban a salir por otro lado, ni a entrar por otra parte, sino por donde se encontraba el pastor. Este escuchaba la voz de aquellas y con sus silbidos y exclamaciones las iba llamando, para que entraran por donde él se encontraba.

Así, en la alegoría del buen pastor es comprensible entender la relación estrecha entre pastor y puerta. Cristo es el pastor y las ovejas le siguen. Es buen pastor porque da su vida por ellas y éstas lo saben al escuchar su voz. Las cuida y protege, de tal modo, que les guía con seguridad, incluso por cañadas oscuras, hasta donde deben pastar y poder sentirse en su casa, como lo canta el salmo 23. Cristo camino y puerta: camino de salvación y puerta por donde deben ingresar quienes deseen llegar hasta la plenitud.

Este texto evangélico debe servir de apoyo a la labor de todos aquellos que han sido configurados a Cristo Sacerdote y buen pastor. Los pastores de la nueva alianza actúan en nombre del Señor. Por eso, deben contagiar esa seguridad de la que hemos hablado antes. En primer lugar por hacerlo configurados al Señor y porque, al hacerlo, deben mostrarse como pastores y puertas: pastores que dan la vida por sus ovejas y puertas por donde deben ingresar hacia el resguardo de su caridad pastoral.

Cristo Pastor y Puerta. Figura e imagen de lo que debe ser todo sacerdotes, obispo y diácono: pastores buenos, puertas para garantizar la protección de las ovejas a ellos encomendadas. Por eso, la Iglesia, cuando celebra el Domingo IV de pascua se dedica a orar por una necesidad siempre urgente en la Iglesia: que aumenten las vocaciones y los ministros del Señor para que siempre pueda haber pastores y puertas al estilo de Jesús quienes, al estilo de Jesús han venido también a dar vida y en abundancia.

+Mario Moronta R., Obispo de San Cristóbal.

Modificado por última vez en Sábado, 06 Mayo 2017 18:10

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