Domingo, 14 Enero 2018 22:52

Círculo de Reflexión Bíblica: II Domingo Ordinario - Ciclo B Destacado

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Oh, Dios que has instruido los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos a través del mismo Espíritu que gocemos siempre de su divino consuelo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Primera Lectura Samuel 3 (3b-10), (19)

“Habla, Señor; tu siervo te escucha”.

 

Comentarios

El llamado a Samuel sirve de modelo a las narrativas de la infancia (de Jesús). Se podría comparar el último versículo (No. 19) con Lucas 2 (52): “...Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres...”.  En esta oportunidad, gracias al mensaje del evangelio del domingo, en el cual, aunque no se trata de una narración directa del bautismo de Jesús, encontramos a Juan el Bautista como testigo del Mesías.

Así como Jesús respondió al llamado del Padre en su bautismo, para cumplir una misión, Samuel también atiende a la invitación de Dios para ser su profeta y responde con las palabras “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. (Del mismo modo, a lo largo del cuarto evangelio encontramos que el Hijo atiende las palabras del Padre).  El texto no nos indica lo que el Padre le respondió a Samuel, pero está claro: Dios lo conocía muy bien, y Samuel sin haber escuchado su nombre, nunca hubiese crecido para alcanzar su plenitud, tal como la historia implica que así ocurrió.

 

Reflexión 

¿Piensas que Dios siempre llama en el momento más oportuno?

 

Segunda Lectura  Corintios 6 (13c-15a), (17-20)

¿O es que no saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que han recibido de Dios y habita en ustedes?

 

Comentarios

Recordemos que en el Tiempo Ordinario la Segunda Lectura es en la mayoría de los casos, independiente del binomio Evangelio, Primera Lectura. En los próximos domingos iremos leyendo pasajes extraídos de la primera carta a los corintios, y vamos a ir descubriendo una continuidad en el mensaje que encierran.

En el pasaje de hoy, Pablo se refiere a un caso de comportamiento escandaloso en la comunidad de los cristianos de Corinto. Al apóstol no le interesa tanto la identidad del pecador, como la incapacidad de la comunidad para disciplinarlo. Por ello, envía un mensaje a la colectividad, que perdura hasta nuestros días.

En nuestros tiempos se consiente mucho y se tolera demasiado, hasta el punto que no nos escandaliza el slogan de una conocida marca de productos deportivos (“just do it”) que invita a hacer lo que nos guste hacer. Frente a esta postura, el apóstol nos recuerda que somos templos de Dios. Que el cuerpo que Dios nos ha otorgado no es para hacer lo que nos dé la gana con él, sino para que sirva como una especie de tabernáculo que lo acogerá.

Pablo aprovecha para afirmar su discurso sobre la comunidad de cristianos como una sola unidad que es al mismo tiempo, Cuerpo de Cristo. Puesto que cada miembro es parte de un todo, ese todo se ve afectado por la inmoralidad de alguna de sus partes. Por otra parte, un uso inapropiado del cuerpo es un sacrilegio contra el templo del Señor.

 

Reflexión 

¿Estamos conscientes de la presencia del Espíritu Santo en nuestro interior?

 

Evangelio de Juan 1 (6-8), (19-28)

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos y, fijando los ojos en Jesús que pasaba, dijo: “Este es el cordero de Dios». Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos y, viendo que lo seguían, les preguntó: “¿Qué buscan?” Ellos le contestaron: “¿Dónde vives, Rabí?” (Rabí significa “maestro”). Él les dijo: “Vengan a ver”.

Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día; eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías” (que quiere decir “el Ungido”). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás” que significa Pedro, es decir “roca”.

 

Comentarios

En la primera lectura veíamos cómo Dios llamó a Samuel. Ahora leemos que Jesús llama a sus primeros dos apóstoles de un modo parecido. Primero, espera que ellos le respondan, y cuando ellos demuestran su interés en seguirlo, les pregunta” ¿Qué buscan?”. Esa pregunta contiene varias interrogantes al mismo tiempo, como por ejemplo pudieran ser ¿Por qué me siguen? ¿Cómo están?, ¿Qué les está haciendo falta? ¿Es a Dios a quien están tratando de encontrar? ¿Creen que en mí puedan encontrar la respuesta a sus inquietudes?

Esta es la versión Joanina de la llamada a los primeros apóstoles. El Cuarto Evangelio conecta la llamada al ministerio de Juan Bautista. Los primeros discípulos de Jesús ya lo eran del Bautista y se interesan por Jesús cuando le preguntan dónde vive el maestro.

 

Reflexión 

¿Qué encontraron los discípulos cuando se decidieron a pasar su tiempo con Jesús? ¿De qué manera nos pudiera servir esta experiencia?

 

Oración final

Te damos gracias por los dones que has derramado sobre nosotros. Te damos gracias por el amor manifestado en el compañerismo y entendimiento, de respeto mutuo e ideas compartidas. Por tu santo poder que nos ayudará en las preocupaciones que compartimos. Por estos y todos los dones, te damos gracias. Amén.

 

                                                                                                                                                                                                Diácono José Moronta   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 

Modificado por última vez en Domingo, 14 Enero 2018 22:52

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