Sábado, 14 Octubre 2017 16:30

Círculo de Reflexión Bíblica: XXVIII Domingo Ordinario - Ciclo A Destacado

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Oh, Dios que has instruído los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos a través del mismo Espíritu que gocemos siempre de su divino consuelo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Primera Lectura  Isaías 25 (6-10)

En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos…

 

Comentarios  

El libro del profeta Isaías tiene una sección (entre los capítulos 24 y 27) que está escrito en un lenguaje muy peculiar, por lo que algunos estudiosos llaman a esa sección “Apocalipsis de Isaías”. El pequeño fragmento que se proclama como primera lectura en esta misa pertenece a esa sección y constituye un anuncio lleno de esperanza sobre la futura intervención de Dios, que traerá felicidad, pero no una felicidad cualquiera, sino completa y permanente, y lo interesante aquí es que será “para todos los pueblos”.

El autor emplea la imagen de un banquete fino y abundante, que es una imagen que se repetirá con frecuencia en el Nuevo Testamento para referirse a los tiempos mesiánicos. Este futuro maravilloso prometido por Dios incluye el anuncio de la desaparición del sufrimiento y del dolor, y de manera muy especial, la victoria final sobre la muerte, que es el enemigo que el hombre no ha logrado vencer. El Dios de la vida no puede permitir que los hombres y mujeres que él ha creado tengan como destino final la muerte.

 

Reflexión 

¿Qué palabras o expresiones te transmiten confianza y esperanza?

¿Recuerdas algún tipo de apoyo en tiempos de problemas que te devolvió la esperanza?

 

Segunda Lectura Filipenses 4 (12-14), (19-20)

Hermanos: Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez…

 

Comentarios  

Ya hemos dicho que la carta de Pablo a los cristianos de Filipos revela una relación más íntima, cariñosa, que no encontramos en otras epístolas. En la parte final de esta carta, el apóstol les agradece la ayuda y el interés que le han manifestado.

Como misionero cristiano que ha sido, Pablo considera que es aceptable el recibir ayuda y sostén por parte de las comunidades, aunque ha renunciado voluntariamente a este derecho para hacer más elocuente su testimonio del Evangelio. El apóstol trata de sostenerse con su propio trabajo, pero en algunas oportunidades ha tenido que apelar a la ayuda de los filipenses, sobre todo en momentos de estrechez.

Pablo no confiesa sus vicisitudes para mostrarse como un ejemplo inmodesto a seguir, sino que revela que todo ha sido posible por la fuerza que recibe del Señor. El apóstol lo que quiere sugerir es que practiquemos el mismo tipo de confianza en el Dios de la Providencia, quien nunca deja abandonadas a sus creaturas. El texto concluye cuando Pablo asegura a los filipenses que Dios se encargará de recompensar la generosidad que han mostrado hacia él, lo cual le sirve para remarcar una vez más la incomparable riqueza de Dios. El texto concluye con una solemne doxología.

(DOXOLOGIA = frase de alabanza a Dios, como el Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...)

 

Reflexión 

¿Qué tipo de ayuda has recibido de otros cristianos en momentos de apremio?

¿Se te ha presentado la oportunidad de ayudar a alguien y has buscado la forma de que sea otro quien lo haga?

¿Cómo podríamos hacer para aprender a conformarnos con poco? ¿Tenemos más de lo que nos hace falta?

 

Evangelio Mateo 22 (1-14)

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: “Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda”. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos e inviten al banquete de bodas a todos los que encuentren”. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?” Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: “Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”».

 

Comentarios  

La parábola del banquete toma su imagen central del Antiguo Testamento, especialmente del texto que la Iglesia ha escogido para la primera lectura de hoy. Esta parábola viene a continuación de la de los viñadores homicidas, la cual a su vez hemos leído después de la parábola de los dos hijos. Notamos en todas ellas un mensaje similar: La infidelidad del pueblo que ha sido escogido por Dios, pero que no ha respondido en la medida que se esperaba, hasta el punto de rechazar a su mismísimo Hijo.

La segunda parte de la parábola (la del vestido de fiesta) no es muy fácil de comprender sin conocer las costumbres de la época: A los invitados se les ofrecía la vestimenta para un banquete, y obviamente este personaje la rechazó o ignoró el protocolo a seguir. Probablemente el evangelista quiere insistir en la necesaria coherencia entre la fe y la vida. No es suficiente haber acogido el Evangelio. Se debe responder de forma adecuada. En otros pasajes (Apoc 19,8) se relaciona el vestido de fiesta con las buenas obras.

 

Reflexión 

¿Con cuál personaje te sientes más identificado(a): el rey, un invitado que se excusó, un sirviente, uno de los recogidos de las calles, o un observador neutral?

Leer Lucas 14 (16-24) y comparar ambos textos. Leer comentarios en Biblia Latinoamericana.

De esta parábola, ¿Qué es lo más difícil de cumplir, lo que implica un reto mayor?

¿Cuál es tu imagen personal del reino de los cielos? Compartir con el grupo.

 

Oración final

En la misma forma en que nos has bendecido al reunirnos, te pedimos que bendigas nuestro regreso a casa. Que tu santa bendición nos acompañe + en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Diácono José Moronta 

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Modificado por última vez en Sábado, 14 Octubre 2017 16:30
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