Domingo, 01 Octubre 2017 14:23

Círculo de Reflexión Bíblica: XXVI Domingo Ordinario. Ciclo A Destacado

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Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor tu Espíritu y se renovará la faz de la tierra.

Oh, Dios que has instruído los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos a través del mismo Espíritu que gocemos siempre de su divino consuelo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

 

Primera Lectura  [ Ezequiel 18 (25-28) ]

Esto dice el Señor: «Si ustedes dicen: “No es justo el proceder del Señor”, escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?

Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Comentarios    

El pueblo de Israel, ante la dura experiencia de la destrucción de Jerusalén y el exilio en Babilonia siente la tentación fácil que muchos creyentes comparten de atribuir a Dios las desgracias que sufren. En aquellos tiempos se pensaba que las desgracias presentes se debían a un pecado del pasado, de los padres o de alguien de las generaciones anteriores.

Dios quiere revelar a través de la voz del profeta que esto no es así, que existe una responsabilidad personal para cada quien. Dios no castiga por las culpas cometidas por un tercero. Incluso, tampoco castiga a quien comete una culpa. Lo que ocurre es que cada cual recibe las consecuencias de sus propios actos.         El profeta revela un rostro misericordioso de un Dios tenido como castigador y justiciero. Dios está siempre dispuesto al perdón y a acoger a quien se convierte del mal cometido. Varias veces encontramos a este profeta interpretando el deseo de Dios: Que el pecador no se condene, sino que se convierta. De ese modo, él los llenará de vida, tal como dicen las últimas líneas del texto.

Reflexión

(1) Alguien dijo que “volverse a Dios” es lo que podríamos llamar “conversión”. ¿Es la conversión cosa de una vez en la vida o algo que se experimenta muchas veces en la vida?

(2) ¿Por qué Dios llama constantemente a la conversión? ¿Por qué nos la pide más de una vez?

(3) En el texto se usan las expresiones “muerte” y “vida”.  ¿A qué tipo de vida y muerte crees que se refiere el profeta?

(4) Leer Ezequiel 18 (1 al 24). Reflexionar y compartir.

 

Segunda Lectura  [ Filipenses 2 (1-11) ]

Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo. Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre.

Comentarios   

La carta a los filipenses muestra un tono cariñoso y de confianza especial que no notamos en las otras cartas de Pablo. En esta oportunidad el apóstol les pide a los cristianos de Filipos que sean una verdadera comunidad cristiana y que vivan unidos por un amor sincero de los unos a los otros. Pablo invita a vivir con humildad y a buscar por encima de todo el bien de los demás, sin sentirse superior a nadie.

Y propone que nos fijemos en el ejemplo de Jesucristo. Por eso, no resiste la “tentación” de cambiar de tema pasando del tono aconsejador del inicio a una especie de himno al Salvador. Resume la historia de Cristo en dos movimientos. Primero, el despojamiento voluntario, por el que se encarna y se rebaja hasta la muerte en cruz, la máxima humillación imaginable para quien comparte la condición divina. Pero después de este abajamiento, Dios interviene para elevar a Cristo, en una exaltación triunfal que lo sitúa como Señor del universo y de la historia, destinado a ser reconocido y adorado por todos.

Reflexión

(1) San Pablo sugiere que deberíamos tener un mismo sentir, como el de Jesús. ¿Cuales fueron las acciones de Jesucristo que más se destacan?  ¿Cómo podríamos imitarlas?

(2) Pablo demuestra un cariño especial por los filipenses. ¿Cómo se manifiesta ese sentimiento?

(3) Nosotros, cristianos del tercer milenio, sentimos que el mensaje de Pablo sigue vigente?

(4) ¿Cuales palabras de Pablo te llaman más la atención?

(5) Volver a leer la segunda parte de la lectura, la que contiene el himno de alabanza. Guardar un silencio de un par de minutos para reflexionar. Compartir lo que te impactó mas....

 

Evangelio  [ Mateo 21 (28-32) ]

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: “Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’’. Él le contestó: “Ya voy, señor”, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: “No quiero ir”, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?» Ellos le respondieron: «El segundo».

Entonces Jesús les dijo: «Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él».

Comentarios   

La parábola de los dos hijos se encuentra solamente en el evangelio de Mateo. Es posible que tenga su origen en la polémica de Jesucristo con los judíos observantes de las reglas, que lo criticaban por su acercamiento a los pecadores. Teniendo presente que la viña era un símbolo tradicional del pueblo de Dios, no es difícil relacionar al segundo hijo con los pecadores (y tal vez también con los paganos). El primer hijo se asemeja a los judíos aferrados al cumplimiento ciego de las normas y reglas y que poco o nada practican el amor compasivo de Dios. Por eso se han cerrado a la revelación definitiva de Cristo, no logran apreciar en su verdadera magnitud el mensaje que trae el Mesías.

Para el cristiano del tercer milenio el mensaje es muy claro: Es una crítica a quienes se conforman con un planteamiento teórico y formal de su fe, pero que en la vida práctica no son coherentes con lo que predican. Marco remarca que es más importante la forma de vida que la confesión externa, como ya ha hecho en otros pasajes: “No todo el que me diga ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos” Mat 7 (21)

Reflexión

(1) Discutir las actitudes de ambos hijos.

(2) ¿Podrías decir que en tu vida se han dado las respuestas de los dos hijos? ¿O solo la de uno de ellos? ¿Cual?

(3) ¿Estás satisfecho(a) por la respuesta que le has dado al Señor?

(4) ¿Existen áreas de tu personalidad que necesitan pasar por un proceso de conversión?

(5) ¿Qué es lo que cuenta, decir que vas a hacer alguna buena acción, o hacerla? ¿Cuanta gente conoces que vive diciendo lo que han hecho, lo que han estudiado, lo grande que es el grupo al cual pertenece? ¿Te gustaría imitar ese ejemplo?

(6) Tragedias como la de un huracán o un terremoto traen mucha desolación y tristeza, pero le brindan la oportunidad a mucha gente de imitar algunas de las características de Jesucristo. ¿Cuales son?

 

ORACION FINAL

Guía:  Señor del día y de la noche, del principio y del fin: Al concluir esta reunión una vez más levantamos nuestros corazones a Tí, divino origen de toda vida.

Todos: Te damos gracias por los dones que has derramado sobre nosotros. Te damos gracias por el amor manifestado en el compañerismo y entendimiento, de respeto mutuo e ideas compartidas. Por tu santo poder que nos ayudará en las preocupaciones que compartimos. Por estos y todos los dones, te damos gracias.

Guía:  Señor escucha nuestras plegarias           (los asistentes pueden proponer necesidades de oración)

Todos: En la misma forma en que nos has bendecido al reunirnos, te pedimos que bendigas nuestro regreso a casa. Que tu santa bendición nos acompañe  + en el nombre del Padre......

Guía:  Que el Rey de la eterna gloria nos lleve al banquete celestial. Amén.

 

Diácono José Moronta      

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Modificado por última vez en Domingo, 01 Octubre 2017 14:23

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