Domingo, 24 Septiembre 2017 01:12

Círculo de Reflexión Bíblica: XXV Domingo Ordinario. Ciclo A Destacado

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Oh, Dios que has instruído los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos a través del mismo Espíritu que gocemos siempre de su divino consuelo.

 

 

Primera Lectura  Isaías 55 (6-9)

Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón…

 

Comentarios  

El libro de Isaías tiene tres secciones. La segunda, que comienza en el capítulo 40 cierra con el capítulo 55, del cual se toma el pasaje para esta primera lectura. Notamos el tono de una esperanza gozosa. Dios prepara a su pueblo para un banquete espléndido, después de un doloroso exilio en Babilonia. Aunque los israelitas han sido infieles a la alianza, Dios mantiene su fidelidad y su amor generoso y les ofrece otro pacto eterno.

 

Así entendemos la oferta de Dios que el profeta traduce para nosotros. Hace falta rehacer el camino que lleva a Dios, abandonar el mal, buscar al Señor, convertirse a él y buscar su perdón. Como humanos no entendemos cómo Dios pueda perdonar tanto. Por eso el texto nos repasa lo dicho en un domingo reciente: Los pensamientos de Dios están muy por encima de nuestras capacidades, los pensamientos de Dios no caben en nuestra cabeza.

 

Reflexión 

Tratar de identificar momentos a lo largo de un día en los que es más fácil comunicarse con Dios que con otra persona.

 

Segunda Lectura  Filipenses 1 (20-24), (27)

Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir…

 

Reflexión 

¿Has tenido la suerte de encontrarte con personas que te han mostrado el rostro de Cristo? ¿Hay algo que puedas imitar de esas personas?

 

Evangelio  Mateo 20 (1-16)

“El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña…

i viña…”

 

Comentarios  

La parábola es única del Evangelio según san Mateo: No la encontramos en ningún otro lugar de la Biblia. Como todas las parábolas, Jesús compone un cuento, que la gente recordará mucho mejor, y que le sirve de instrumento, normalmente para una sola enseñanza. A veces caemos en la tentación de analizar las parábolas, para ver cuantas enseñanzas le logramos extraer. Pero Jesucristo fue mucho más sencillo: Para una idea, una parábola.

 

En esta parábola Jesús quiere ilustrar no el premio que se recibirá por trabaja en la Viña del Señor, sino la inmensa bondad de Dios que tiene la misma misericordia con los que llegaron de últimos. La enseñanza está, pues, en las últimas palabras del texto.

 

Esto no quiere decir que si ya hemos sido convocados por el Señor a colaborar con Él, nos podemos permitir el lujo de dejar nuestra respuesta para más adelante, porque al fin y al cabo recibiremos el mismo premio que los que desde ya se están esforzando. No se trata de esto, sino de mostrarnos una vez más lo que se reflexionaba en la primera lectura: Nuestras maneras de juzgar no se parecen a las de Dios, pues sus pensamientos no caben en nuestra cabeza.

 

Reflexión 

¿Cómo crees que se administraría la Gracia de Dios si los hombres hubiesen dispuesto las reglas?  ¿Reconoces o recuerdas hechos en los que los hombres le han puesto obstáculos a la administración de la Gracia?

 

Diácono José Moronta  

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Modificado por última vez en Domingo, 24 Septiembre 2017 01:12

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