Domingo, 03 Septiembre 2017 02:18

“El que quiera venir conmigo tome su cruz y me siga” Destacado

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Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor tu Espíritu y se renovará la faz de la tierra.

Primera Lectura [ Jeremías 20 (7-9) ]

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste…

Comentarios 

El profeta hace una confesión de su vocación. La mayoría de los relatos de vocación subrayan la decepción de quienes son objeto de la llamada: tentación de abandono en Moisés (Ex 32), desaliento de Elías (1 R 19), decepción de Jonás (Jon 4), y ahora, la depresión de Jeremías, en el capítulo 20. Resulta especialmente penoso sentirse excluido de una comunidad por haberles recordado ciertas exigencias o testimoniado una fidelidad especial a Dios.

La intimidad de Jeremías queda al descubierto. Con la imagen más atrevida que encontramos en toda la Biblia acusa a Dios de haberle engañado, de haberle seducido sin que él pudiera hacer nada en contra.

A Jeremías se le encomienda una dura, triste y casi inhumana tarea: anunciar la caída de Jerusalén y de Judá. Durante casi 50 años caminó, codo con codo en compañía de los suyos por una ruta que conducía de forma inexorable al desastre. El pueblo se divertía jugando al borde del precipicio, y el profeta le prevenía por todos los medios, sin descanso, ya que el amor que profesaba a sus paisanos era sincero, verdadero. Pero éstos no quisieron hacerle caso sino que lo marginaron, le despreciaron, le amenazaron y le acusaron de traidor.

Se le prometió estar con él. Se le envió a construir y destruir. Hasta el presente sólo había hablado de destrucción convirtiéndose en el hazmerreír de todos, al no cumplirse sus palabras. ¿Dónde estaba el construir que se le prometió? Jeremías se siente decepcionado, engañado.  En su humana debilidad decidió olvidarse para siempre de Yahvé, no volver jamás a hacer de profeta. Y justo en ese crítico momento, cuando cree que ya todo está resuelto, se encuentra aprisionado entre su libertad y el poder de la Palabra. Algo se apodera de él, le domina, le vence y se le impone de nuevo desde dentro con la fuerza y el calor de un fuego devorador.

Jeremías al final de sus días vio cumplirse todas sus profecías, todo cuanto Yahvé le había anunciado. Sin quizás percatarse de ello, desahogándose ante un papiro, construyó la más consoladora experiencia de lo divino. Él sembró y regó, para que otros recogiéramos los frutos. Así son los caminos de Dios.

Reflexión 

(1) Y tú, ¿Has sido seducido por el Señor?, ¿Te has dejado seducir o aún estás “duro”?

(2) Para Jeremías era imposible ignorar las complicaciones que le traería el llamado a servir a Dios como su profeta. ¿Sabes de otras personas que han vivido experiencias similares?

(3) ¿Has sentido alguna vez el rechazo de los otros por haber aceptado servir a Dios?

Segunda Lectura  [Romanos 12 (1-2) ]

Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Comentarios 

Ser cristiano en el mundo, desenvolverse en el mundo, aprender a vivir con los demás, es, por consiguiente, para el cristiano, un culto, y un culto a Dios. El cristiano está llamado a ser un “hombre nuevo”. Un hombre nuevo tiene que vivir conforme a esa nueva realidad. No por obligación, temor o imposición sino porque no le queda otro remedio.

San Pablo quiere hacernos caer en la cuenta de esa situación cristiana fundamental. Uno puede olvidarse de ella o vivir sin tenerla presente. Por eso Pablo la recuerda y nos exhorta a conducirnos conforme a la misma. Es necesario para saber los pasos que uno tiene que ir dando para que su vida adquiera cada vez más un valor y un tono evangélico.

No se trata exactamente de una conducta exterior, como por ejemplo encender una vela, o recitar una novena, o practicar una devoción, o cumplir una promesa, o incluso, asistir a misa. Más bien señala Pablo qué es lo que han de esforzarse en hacer los creyentes para agradar a Dios: Descubrir cuál es su voluntad, y cumplirla. Esa es una manera de vivir como una ofrenda permanente, una ofrenda de carne y hueso, una ofrenda viva.

Reflexión 

(1) ¿Qué crees que quiere decir Pablo con eso de “ofrenda viva”?

(2) ¿Qué es más importante: Asistir a misa y cumplir los mandamientos o vivir “como una ofrenda viva”?

(3) ¿En qué consiste la voluntad de Dios?

Evangelio  [ Mateo 16 (21-27) ]

…«El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará…

Comentarios 

"Negarse a sí mismo". La dificultad de esta expresión reside en el inevitable significado que en sí misma tiene. Lo habitual es explicarla y entenderla como un decirse "no" a sí mismo, como un ejercicio dirigido a disciplinar las tendencias naturales de la persona. Pero no sólo en aquellas áreas que uno escoja sino además en las que nos imponen los demás. Negarse a sí mismo significa aquí ponerse a cola de los demás, estar dispuesto a renunciar al propio tipo de vida en aras de los demás. Negarse a sí mismo es, en definitiva, olvidarse de sí mismo por estar pendiente de los demás.

Este modo de ser y de vivir comporta dureza y sufrimiento. Esta es la cruz de la que habla el texto y que el discípulo es invitado a cargar. Una cruz que puede llegar a ser tan real y física como la de Jesús, porque hay personas que, en ocasiones, nos van a causar daño y dolor.

Un gran teólogo del siglo XX, Theilard-de-Chardin, escribía a quien se le quejaba del peso de las cruces en su vida consagrada a Dios: "Quizá miras mal a la cruz y no ves en ella más que dos palos cruzados. Da la vuelta a la cruz y verás en ella a Jesús clavado por amor. Entonces todo cambiará de sentido y lo comprenderás todo".

Reflexión 

(1) ¿Qué quiere decir “tomar la cruz y seguir a Cristo”?

(2) ¿Qué quiere decir “perder la vida por Cristo”?

(3) Comentar esta frase: “¡Qué triste es llegar al final de la vida sabiendo mucho de lo que no te salvará y conociendo tan poco de lo que a la hora de tu muerte vale mucho!”

Diácono José Moronta      

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Modificado por última vez en Domingo, 03 Septiembre 2017 02:18

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