Sábado, 29 Julio 2017 06:00

El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo Destacado

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Círculo de Reflexión Bíblica: 17º Domingo Ordinario, Ciclo A

 

Oh, Dios que has instruido los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos a través del mismo Espíritu que gocemos siempre de su divino consuelo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Primera Lectura 1 Reyes 3 (5-13)

“…te pido que me concedas sabiduría de corazón, para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal”.

Comentarios  

Salomón inicia su reinado con una impresionante ofrenda en el santuario de Gabaón, al norte de Jerusalén. (Todavía no existía el Templo, el cual, por cierto, fue construido después por el mismo Salomón). El rey dialoga en sueños con Dios y no pide poder y gloria para sí mismo, lo cual es muy encomiable. Pero más interesante aún son las palabras de Dios: Primero, alaba la oración de Salomón. Segundo, le concede lo que había pedido, o sea, sabiduría e inteligencia. Tercero, le otorga también lo que no había pedido: riqueza, gloria y larga vida. De esta forma, el autor usa un recurso muy hábil para comenzar hablando bien de Salomón y terminar hablando mejor aún sobre Dios, de su generosidad sin límites.

Reflexión 

Leer Mateo 6 (24-34), y comparar lo que dice Jesús con este pasaje. Discutir.

Leer el salmo que se proclamará en esta misa (Salmo 118). Comparar y discutir.

Segunda Lectura Romanos 8 (28-30)

A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.

Comentarios  

Después de un fragmento dedicado a la esperanza cristiana, Pablo concluye que el fundamento de esta esperanza es la fidelidad de Dios a su plan de salvación. Dios no se desdice de sus promesas. Puesto que Dios es eterno, en él no hay tiempo, y por ello, se puede afirmar que desde siempre nos ha destinado a la salvación. El proyecto de salvación de Dios está centrado en Jesucristo. Por eso nos dice que estamos predestinados a reproducir en nosotros la imagen “de su propio Hijo”. Todos los elegidos están llamados a ser hijos de Dios, gracias a Jesucristo, que es el primero de una multitud de hermanos.

Reflexión 

Dios tiene un plan para cada uno: Él quiere que nos parezcamos a Jesús en la manera de amar al Padre y a los demás. ¿Crees que «ser predestinado» quiera decir que “no nos podemos escapar de nuestro destino”, o que “Dios nos propone un modelo en Jesucristo para facilitar nuestra salvación”?

Evangelio Mateo 13 (44-52)

“El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo”.

Comentarios  

Hemos visto que en apariencia el Reino puede ser poca cosa (el grano de mostaza, la levadura), pero es a la vez un auténtico tesoro, que vale la pena venderlo todo para conseguirlo. El interés de Jesús al proponer esta parábola es que aprendamos a poner el énfasis en lo que realmente vale la pena. Muchas veces nos dejamos distraer por cosas que al fin y al cabo no valen la pena.

El reino es una realidad suprema que debe orientar nuestra existencia, y se supone un cambio de rumbo hacia un objetivo por lo que vale la pena dar la vida. Y aquí dar la vida quiere decir, estar dispuestos a dejar de vivir “nuestro plan personal” para dejarnos conducir mansamente por el “plan de salvación de Dios”. Quien ha comprendido el mensaje del reino se compromete de tal forma que otros lo creen una locura.

Con la parábola de la red Jesús vuelve a insistir con el tema de la parábola del trigo y la cizaña: No estamos para juzgar ni mucho menos para condenar, simplemente nos toca anunciar el Evangelio. La misión de Cristo es la de la salvación. Ya llegará el día del juicio, pero esa es tarea de Dios.

Finalmente, la referencia a “lo antiguo y lo nuevo” se puede interpretar como una referencia a la continuidad y la novedad presentes en la antigua y la nueva alianza: Jesús no ha venido a anular la Ley y los profetas, sino a llevarlos a plenitud.

Reflexión 

¿Cómo podemos reconocer “el tesoro” del reino de Dios en nuestras vidas? ¿Cómo podríamos compartir con otros este descubrimiento?

Comparte alguna experiencia personal de la gloria del reino de Dios (Tuya, o de algún santo...)

Oración final

Te damos gracias por los dones que has derramado sobre nosotros. Te damos gracias por el amor manifestado en el compañerismo y entendimiento, de respeto mutuo e ideas compartidas. Por tu santo poder que nos ayudará en las preocupaciones que compartimos. Por estos y todos los dones, te damos gracias.

 

Diácono José Moronta    

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Modificado por última vez en Lunes, 31 Julio 2017 13:30

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