Formación

Formación (2)

Mensaje al Presbiterio, al Pueblo de Dios

y a todas las personas de buena voluntad.

“La misericordia y la paz que nos vienen del resucitado estén con todos ustedes”

La alegría surgida de la Resurrección del Señor, que hemos celebrado el pasado domingo, se ha visto opacada por la violencia de estos días, con el saldo lamentable de heridos y de muertes. Entre éstas, la de una joven tachirense que fue asesinada. Deploramos y reprobamos este triste acontecimiento que enluta no sólo a una familia sino a toda la comunidad tachirense.

Muchas veces escuchamos decir que adoramos a la Virgen María, o algunos no entienden por qué rezamos frente a imágenes de la Virgen o de los santos, cuando «la Biblia lo prohíbe». En este post intentaremos aclarar todas esas dudas para que puedas responder con fundamentos bíblicos la próxima vez que alguien lo pregunte.

La adoración, también conocida como «latría», debe ser rendida únicamente a Dios por ser Señor de todo lo creado, fuente de Bien, Sabiduría y Misericordia infinitas y Salvador nuestro. «Adorar a Dios es reconocer, en el respeto y la sumisión absoluta, la “nada de la criatura”, que sólo existe por Dios (…) es alabarlo, exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magnificat, confesando con gratitud que él ha hecho grandes cosas y que su nombre es santo (cf Lc 1,46-49). La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo» (Catecismo de la Iglesia Católica, número 2097). En contraposición, la idolatría consiste de divinizar todo aquello que no es Dios.